F I L O S O F I A
U T I L I T A R I S T A

 

DEFINICIÓN Y ORIGINAR

 

La doctrina utilitarista es definida por dos elementos: la felicidad y el consecuencialismo. La felicidad utilitarista, es el componente más grande en el que todo ser humano investiga. En la doctrina utilitarista todo lo que es útil, relacionado con el principio de felicidad es bueno y deseable en donde el nombre de la doctrina: el utilitarismo, se escarole bajo  el principio de utilidad. La utilidad, es todo lo que contribuye a la felicidad de qualquier ser racional. El criterio del bien y del dolor se encuentra en un equilibrio entre la felicidad del individuo y el de la comunidad, " cada uno es valor ado de manera igual " (Bentham, Introducción a los principios de moral y de legislación). El consecuencialism del utilitarismo se encuentra en el hecho que una acción debe ser juzgada para sus consecuencias por la felicidad del número más grande de personas. Es decir, mi principio de felicidad deja de ser en el momento en que se disminuye la felicidad de otro individuo o del del número más grande de individuos de una sociedad o  comunidad. Así como la libertad individual se concibe en el respeto de la libertad de los individuos y de la comunidad, mi libertad deja de ser cuando se atenta contra la libertad de los individuos o contra el buen funcionamiento de la sociedad. Podríamos decir que el utilitarismo es la continuación de la legislación romana, y que su aspecto moderno se encuentra en el hecho que la doctrina utilitarista añade una dimensión, ya sea económica, legislativa y política hacia un concepto ético, el de la felicidad y del bienestar. Es esta perspectiva, en dónde se analiza el componente moderno de la doctrina que evolucionará a lo largo del siglo XIX, para terminarse con Sidgwick, en el que llega a dar a esta doctrina una dimensión práctica y racional para nuestra sociedad moderna, ya sea en el aspecto económico, político y ético.

" La vitalidad continua del sistema de la felicidad más grande no es difícil de comprender - encarna un modelo muy natural e indiscutible de racionalidad. Este modelo, que prácticamente domina toda la economía contemporánea (tanto la teoría de decisión, " el análisis costes-ventajas " como " la teoría pública de elección "), ve la acción razonable como una tentativa de maximizar la utilidad neto (es decir el resultado de sumar(añadir) los beneficios y los costes y de sustraer al segundo del primero). Este punto de vista, que frecuentemente es llamada la racionalidad " de fin que justifica los medios ", sube (por lo menos) a Aristoteles.  En la Ética en Nicomaque, Aristoteles afirma que " no podemos deliberar fines, sino solamente medios por los cuales los fines pueden padecer. " Si asumimos, con Aristoteles, que esta felicidad es " más grande muy accesible por la acción, " y de ahí, el fin de la política, podemos obtener algo muy próximo desde el punto de vista de Bentham. Es en efecto, posible, y no inverosímil, interpretar (las vistas) de filósofos por muy diferentes, tales como Adam Smith o el Presidente Mao, como si admitiendo sobre el hecho que el fin de las instituciones sociales es la maximización y la realización de este fin (más felicidad para el número más grande). Por supuesto los filósofos que comparten esta visión de la función limpia de las instituciones sociales, como la ley y la moralidad, pueden tener una opinión diferente sobre los mejores métodos de alcanzarlo. Así como lo dice Aristoteles, comúnmente está admitido que la felicidad es el fin, pero el desacuerdo es considerable, en cuanto a lo que constituye la felicidad. Para Bentham la respuesta es simple: la felicidad es justa, el placer y la ausencia de dolor. El valor (o la nulidad) de un placer (o del dolor) depende solamente de su intensidad y de su duración, y puede (por lo menos en principio) ser evaluada cuantitativamente y precisamente. De decir asi, podemos reconstruir la línea del argumento de Bentham  en el  UTILIDAD es defined de la sanguine manera:

  1. El bien (felicidad) de una sociedad es la suma de la felicidad sus individuos.
  2. El fin de la moral es promover el (bien) felicidad de sociedad.
  3. Un principio moral es ideal si y solamente si su conformidad universal maximizaría la felicidad (bien) de la sociedad.
  4. La conformidad Universal a principios de UTILIDAD (" Siempre actuar con el fin de maximizar el equilibrio neto total de los placeres y de los dolores ") maximizaría la felicidad (bien) de sociedad.

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El principio de UTILIDAD es pues el principio moral ideal. "

( Ver: The Classical Utilitarians: Bentham and Mill, autor: Juan Troyer, Profesor de Filosofía en la Universidad de Connecticut)

"El origen de la doctrina utilitarista se encuentra en el debate en que se opuso durante la mayor parte del siglo XVIII. Los filósofos del "sentido moral ", el Shaftesbury y el Hutcheson, que trata de encontrar un fundamento natural para la motivación moral en la benevolencia espontánea que otorgamos a otros, su felicidad, y sus críticos, que se describe como discípulos de Hobbes, en el que, sin embargo, no era utilitarista. (…) El utilitarismo se reúne a una tradición muy larga de pensamiento que se evidencia  desde la China de Mo-Tseu por ejemplo, y la filosofía griega, con Aristote y Epicuro, esencialmente. Luego, ofrece la paradoja de ser, con kantismo, su contemporáneo y rival, siempre tan vivo como hace más de dos siglos: la Introducción a los principios de moral y de legislación de Bentham data, en efecto, de 1789 y la Crítica de la razón practica de 1788. Y, sobre todo, domina el mundo anglosajón donde, a diferencia de Francia, la filosofía kantiana tuvo inconvenientes de imponerse. Las críticas que Mill le dirigía a Kant en El utilitarismo en nombre del consecuencialism parecen ser siempre tan válidas." (Ver la introducción de Catherine Audard y Patrick Thierry, del libro: John Stuart Mill, L'utilitarisme Essai sur Bentham, PUF, 1998)

Aunque el utilitarismo existe desde hace ya un buen tiempo, parece cobrar una importancia más grande durante el sigli XVIII y el siglo XIX, es decir los inicios de la sociedad moderna y el fin de la sociedad feudal. En efecto, el auge industrial que conoce Europa en el siglo XVIII va a provocar cambios importantes en el comportamiento de los hombres en el seno de la sociedad. Así, la industrialización en Francia durnate el siglo XVIII, va a propiciar su desarrollo, y el individualismo de su sociedad. Es decir, que esta nueva sociedad ofrece a los más pobres, medianamente pobres y a los medianamente ricos, un remedio a su necesidad sin ser obligados a formar parte del clan o del grupo familiar. Durante toda la Edad Media, el individuo no puede sobrevivir sólo, el grupo es el solo medio de supervivencia, sea en el seno de la ciudad, gruesos pueblos o alrededor de un señor de campaña: a la Edad Media sobrevivimos sólo si formamos parte de un grupo. El desarrollo tecnológico y científico y los descubrimientos de nuevas tierras, durante los siglos XV, XVI, y XVIII se evidencia la sociedad del Siglo de las Luces, que da origen al individualismo y a la independencia de la economía privada con relación al Estado. Es pues en el contexto que nace el "laissez-faire", que finalmente es el credo del utilitarismo en el sentido donde el individuo es libre de producir su propia felicidad, en saber las condiciones de su convivencia, pero también esto responsabiliza al individuo ya que la consecuencia de los actos individuales se vuelve muy importante y fundamental. En efecto, es aquí, en este aspecto del utilitarismo que se puede ver la influencia de Francia en el altruismo Augusta Conde, y un movimiento general de una "humanización" de la sociedad europea. En efecto, esta última que se ha vuelto más rico y "controla(domina)" un poco más la naturaleza en la cual evoluciona, tiene los medios financiero y materiales que le aportan una mejor comodidad material que permite, en el siglo XVIII, y una individualización de las personas,  pues se da una amplia consideración de la persona de la misma manera que cada uno se considera un individuo único, y no como parte(partida) de un grupo. Nuestra sociedad moderna entonces ve la luz.

El laissez-faire toma su origen en Francia, en 1683, en el momento de una reunión entre Colbert (1619-1683) y un grupo de vendedores franceses dirigido por un cierto Legendre, que responde esto, cuando Colbert (inspector general de las finanzas de Francia, durante el reinado de Luis XIV, del 1665 al 1683) demanda los vendedores lo que el Estado francés puede hacer para ayudarles :

Dejar hacer, tal debería ser la divisa de toda potencia(fuerza) pública, desde que el mundo(gente) es civilizado... ¡ Principio Detestable que el de querer aumentar que por la disminución de nuestros vecinos! Hay sólo una maldad y una malignidad del corazón de satisfechas en este principio, y el interés es opuesto a eso. ¡ Deje hacer, morbleu! ¡ Deje hacer!! (J. Turgot: Eloge de Vincent de Gournay, Mercure, 1759)

Vincent de Gournay (1712-1759) populariza este principio que caracteriza la necesidad de libertad económica e individual en la que todo el siglo XVIII tiene en cuenta: "dejar hacer, dejar pasar, el mundo mismo va". Esta necesidad por libertad es evidente con un individualismo creciente que no puede existir sin un cierto altruismo, en el que finalmente Augusto Conde exprime en la primera mitad del siglo XIX XIX. Comte exprime un estado que existe y evoluciona a lo largo del siglo XVIII  pero que no puede ser exprimido claramente ya que los hombres están casi demasiado ocupados de liberarse, físicamente, económicamente e intelectualmente, ya que no logran exprimir completamente este altruismo que nace con individualismo. Finalmente la felicidad individual predicada por el utilitarismo se acompaña inevitablemente de un altruismo, dado que el hombre puede ser feliz sólo si la comunidad misma es feliz, hay que respetar la felicidad de otros, teniendo en cuenta, que las consecuencias de mis actos les producen felicidad, o, por lo menos, le causan desgracia a cualquiera.

El utilitarismo exprime pues un deseo de libertad, es una forma de liberalismo. En efecto, en Inglaterra, se desarrolla nacidos dos corrientes, de la influencia de Bentham: un liberalismo económico y un liberalismo social. La necesidad de libertad que nace a finales del siglo XVII y XVIII se desarrolla y se expresa mucho más claramente en el siglo XIX. De esta perspectiva, dos corrientes nacen: el liberalismo económico que se hará cargo del capitalismo en el siglo XX, y el liberalismo social que se hará en el curso del siglo XIX, el socialismo y más tarde el comunismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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